LA POLÉMICA TRAS LA APROBACIÓN DE UPOV 91

05 / 08 / 2011

Actualmente se encuentra tramitando la aprobación de UPOV 91, la cual ha sido objeto de fuerte discusión y polémica.

Recientemente un grupo de 17 senadores presentaron un requerimiento ante el Tribunal Constitucional para declarar inconstitucional el Convenio, el cual fue finalmente rechazado. El Estudio Villaseca tuvo un rol activo en tal rechazo pues presentó argumentos a favor de la aprobación de la UPOV 91, ya que, a nuestro juicio, será un aporte para nuestro país pues con ello se mejora la protección de la propiedad intelectual en materia agrícola. La propiedad intelectual ha sido considerada como una eficaz herramienta para salir del subdesarrollo, incluso se habla de un círculo virtuoso de a mayor protección de la propiedad intelectual, mayor desarrollo económico de los países.

Al respecto, nos parece interesante despejar los principales puntos que rodearon la polémica tras su tramitación.
En primer lugar, sus detractores sostienen que la aprobación de UPOV 91 afectaría a pequeños agricultores, elevando los costos de la agricultura. La experiencia ha demostrado que la creación de nuevas variedades beneficia no sólo a los obtentores sino también a toda la cadena de comercialización, entre los que se cuentan a los viveristas, productores y consumidores. La razón es muy simple: gracias a las nuevas variedades se tiene acceso a productos de mayor calidad que les permiten competir de mejor manera, lo cual es muy importante para un país como Chile en donde las exportaciones de productos agrícolas representan el 55,9%. Por lo demás, las variedades protegidas coexisten con variedades libres que no pagan royalty y existe el privilegio del agricultor que lo faculta a usar el producto de la cosecha en su propia explotación y no pagar al obtentor por este uso.

Por otro lado, se sostiene que la UPOV 91 pavimentaría el camino para los transgénicos.

Existe una gran confusión al respecto, pues se ha intentado hacer sinónimos a las variedades vegetales con los transgénicos, lo cual es un error conceptual. La transgenia es un procedimiento que se puede utilizar para obtener nuevas variedades y que consiste en términos muy simples en modificar la secuencia genética natural de una variedad conocida. Sin embargo, en ningún caso la transgenia es la única forma de llegar a nuevas variedades pues el mecanismo más usado es la cruza y selección, actividad que imita procesos naturales asistiéndolos para que ocurran en un tiempo relativamente “programado” y que el hombre lleva haciendo desde miles de años. En efecto, uno de los primeros cultivos en ser modificados por intervención humana por el hombre fe el arroz fue en el 9.000 A.C y la papa en el 8.000 A.C. Es por ello que en países en que se prohíben los cultivos transgénicos (Chile, Europa) se permite la protección de variedades vegetales. Por lo mismo los transgénicos se regulan en otra normativa (Proyecto de Bioseguridad de Organismos Vegetales Modificados, aún en trámite).

Otra de las preocupaciones que se esgrimen es que la aprobación de UPOV 91 pondría en riesgo nuestra semilla autóctona, poniéndola a disposición de poderosas trasnacionales. Esta afirmación tampoco es correcta pues uno de los requisitos para poder proteger una variedad vegetal es que ésta sea nueva y distinta. Por lo tanto, antes de conceder la protección de una nueva variedad, el SAG debe hacer un estudio de si la variedad es efectivamente nueva y distinta, con lo cual quedarían excluidas nuestras semillas autóctonas. A su vez, los particulares tienen siempre la posibilidad de presentar una oposición a la solicitud durante la tramitación y posteriormente a su concesión pueden solicitar la nulidad por falta de novedad y distintividad.

Para más información, puede contactar a Paulina Santelices: psantelices@villaseca.cl.

Fuente: Odepa, año 2010.
Fuente: Prof. M.S., Phd. Carlos Muñoz Schick, Ingeniero Agrónomo.